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Muchas veces nos ha tocado que dentro de los contenidos entregados por algún cliente, para el requerimiento vienen varias imágenes que parecen sospechosamente conocidas (claro, considerando que pasamos la mayoría de nuestro tiempo navegando, existen muchas páginas que hemos visto más de alguna vez).

Al momento de preguntar ¿Estas imágenes son de ustedes? la respuesta generalmente es:” Noooo… la saqué de google, pero pongámosla no más.”

Para quienes no lo crean (puede ser obvio para algunos y desconocido para otros) las imágenes que se encuentran a través de internet no están a libre disposición de todo el mundo. Existen normas que respetar,  cada imagen tiene un autor que eventualmente podría ver su fotografía, contactarse, solicitar que se elimine de la publicación e incluso enviar a juicio, dependiendo de la importancia de la imagen. Así perderíamos tiempo y dinero, ¿Para qué arriesgasrse?

Existen muchísimas alternativas para no caer en esta práctica tan utilizada y que nos podría traer más de un dolor de cabeza.

1.- Contratar un fotógrafo. La más costosa, pero creanme que los resultados serán muy beneficiosos. Está comprobado que los usuarios-clientes valoran mucho más un sitio web con imágenes de los productos, de las instalaciones, del personal etc. que sean reales y bien tomadas. Podremos utilizarlas las veces que se necesite, con una buena calidad de resolución ¿Qué mejor?

2.- Banco de imágenes pagados. Es más económico que la primera alternativa, pero de todas formas debemos desembolsar algo. Los bancos de imágenes son una excelente alternativa cuando necesitamos una imagen específica, vienen en resoluciones para todo tipo de soporte. Si queremos algo impreso o solo para  web hay siempre alternativas.

3.- Bancos de imágenes gratuitos. Si realmente nuestro presupuesto se está sobrepasando y debemos ahorrar, el banco gratuito funcionaría perfecto. La calidad de las imágenes suele ser más baja que las alternativas que mencionamos anteriormente, pero hay muchas que no tienen nada que envidiar y podemos utilizarlas perfectamente. Un retoque por aquí y  otro por allá y está lista. De todas formas debemos tener cuidado!!! muchas veces estas imágenes tienen licencias que exigen la mensión de la fuente, autor, etc. No cuesta nada agregar una linea de texto y todos felices.

4.- Por último: pedir permiso. En el caso de que veamos una imagen, el google, flickr, en algún blog, etc. y es justo justo!!!! lo que buscamos, la mejor opción es contactarnos vía mail con el posible dueño y consultar si podemos incluir su imagen, ovbiamente citando la fuente. Al fin y al cabo, nada se pierde con preguntar. Y si la respuesta es negativa, tendremos que conformarnos con otra opción.

DE NINGUNA MANERA pensemos que “cambiándole un colorcito” o “borrando la marca de agua” o peor aún, recortar-copiar-pegar y cambiar el nombre, estamos creando una imagen nueva, propia y de libre uso.

 
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Fotografías: Banco gratuito photl.com